nicolas Spinosa - WORDS

En extrañas cosas moro



Éstas son las versiones que nos propone:
un agujero, una pared que tiembla...
Alejandra Pizarnik; Árbol de Diana



Intentar establecer un recorrido de los procesos, planteos y búsquedas que llevan a la elaboración de la propia obra sería algo así como adentrarse en un “otro mundo”, en una suerte de “backstage” que mostraría aquello que detrás o junto a la obra configura una cierta topografía de las sendas (siempre perdidas) que transita todo hacedor. Particularmente creo que dicho espacio es uno de los más ricos e interesantes en la obra de cualquier artista, no por nada en la mayoría de los casos aparece como lo no expurgado, aquello que “se dice” pero no se muestra, lo íntimo, lo propio, “el arte personal”. De alguna manera, es él el que da cuenta de su cosmovisión que, en definitiva, es la que impulsa a trabajar.

Difícilmente, y más aún cuando se trata de uno mismo, podamos hacer una descripción clara y precisa de “aquel otro mundo”, pues, aunque pudiésemos hacerlo, el “encanto” desaparecería y ya no haría falta pintar. Son las obsesiones, los miedos, la angustia o la rabia. Son las alegrías, los dolores, las esperanzas. Es el deseo, la pasión, la mirada. Es todo ello y, aun, mucho más. Es más, ¿pero qué más?.

¿Qué es aquello que Sucede ?
¿Cuál es el mundo que se abre en cada una de esas obras?
¿Dónde habitan?
¿Qué parajes nos invitan a morar?
¿Cómo sucede? ¿Cuándo?
¿Cuál es el hechizo?
¿Qué, quién está detrás?

Las preguntas son muchas. Las respuestas escasas. Imposible acotar o delimitar. " No pinto ideas, pinto lo más intangible "para siempre". O "para nunca", es lo mismo. Antes que nada pinto pintura. Y antes de más nada te escribo dura escritura. Quiero algo así como poder tomar con la mano la palabra. ¿La palabra es el objeto?...La armonía secreta de la desarmonía: quiero no lo que está hecho, sino lo que tortuosamente aún se hace. Mis desequilibradas palabras son el lujo de mi silencio. Escribo por acrobáticas y aéreas piruetas- escribo por querer profundamente hablar. Aunque escribir me esté dando la gran medida del silencio."

Clarice Lispector; Agua viva

Desde mi hacer personal, podría decir, que me hallo entre la palabra y el pincel; o al decir de Juan Gelman (Partes, 1963):

JODERSE

la mala tentación el poema
que se asoma con cara de
pobre y humilde
nunca busca otra cosa que
arrinconarte una vez más
entre la sangre y la pared
entre la espada y el papel
entre la sangre y el papel

Entre la sangre y el papel; re-marco yo para re-cordar.

De alguna manera mis trabajos intentan ser la “huella o vestigio de...” . Con ello me refiero, en términos derridianos, a esa “cierta experiencia aporética de lo imposible” en donde “huella” remite no a “la presencia efectiva” o “al vestigio de algo que estuvo y ya no está”, sino a la “marca” de aquello ausente-presente que designa y hace referencia a lo que por imposible no estuvo ni estará.

“Borrada antes de ser escrita. Quizás, se puede asumir la palabra huella como índice que indicaría, como si estuviese tachado, lo que sin embargo, nunca fue trazado. Toda nuestra escritura - la de todos, si es que alguna vez ha sido escritura de todos - sería eso: el afán por lo que jamás fue escrito en (el) presente, sino en un pasado por venir.” Maurice Blanchot; El paso (no) más allá

Siempre me ha interesado esa especial característica, tanto de la poesía como de la pintura, de intentar asir, abarcar y nombrar lo que está fuera de la capacidad humana de decir o pensar. Más allá, o más acá, de “nuevas y falsas metafísicas” creo y confío profundamente en aquellos que, a sabiendas de saberla perdida, emprenden la batalla, hacen carne la contienda y se animan a quitarle alguno de los velos a “la cosa”, al misterio, a la vida, la muerte; a eso que denominamos ¿realidad?... .

“Es un poco así: hay líneas de aire a los lados de tu cabeza, de tu mirada, zonas de detención de tus ojos, tu olfato, tu gusto, es decir que andás con tu límite por fuera y más allá de ese límite no podés llegar cuando creés que has aprehendido plenamente cualquier cosa, la cosa lo mismo que un iceberg tiene un pedacito por fuera y te lo muestra, y el resto enorme está más allá de tu límite y así es como se hundió el Titanic... .” Julio Cortázar; Cap. 84 - Rayuela

Es así que “robo, reciclo, apropio o reinvento” a aquellos escritores y poetas que en su decir han intentando arrancarle alguna palabra al silencio, a lo que calla, a aquello de lo que no se puede hablar. La palabra me sirve de excusa, de llave, de anzuelo. Es ella la que pone ”el nombre”, éste es lo “interpretable” y desde allí se hace posible trans-figurar. Lo “trans-figurable”, la entre-línea que se arma entre el nombre y lo que de él podamos interpretar, se transforma entonces en magma formante y generador de donde surge una forma y espacio pictórico que constituyen la obra. Imagen germinal, seminal y abisal que se desborda a si misma e intenta circunvalar aquello que “es” antes de la forma, de la imagen o del espacio concebidos como positividad. No espacio, no forma, no imagen y no palabra que tampoco son la cara opuesta de aquello que se pretendería negar, sino que son mas bien aquello de lo cual no tengo ningun registro, porque no pertenece al orden de lo posible ni de la factibilidad, y que solo desde una comprensión no aprehensionista e intra-racional podemos entender o experimentar.

En extrañas cosas moro; morando extrañadamete

Intentar establecer el recorrido que lleva a la elaboración de una o más obras...¿Cómo?

“La angustia: “No hagas nada, y es todavía demasiado.”- “Entonces, tengo que dejar de ser.” - “No toques a tu ser.” Lo que te queda por hacer: deshacerte en esa nada que haces.” Maurice Blanchot; El paso (no) más allá

explicar con palabras de este mundo
que partió de mi un barco llevándome... Alejandra Pizarnik; Árbol de Diana

nicolas spinosa
barcelona; 2003

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